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Sunday, 3 April 2011

De violencia, tolerancia y cuentos malucos


Sábado 2 de Abril, Estadio Atanasio Girardot. La cita, el popular clásico montañero entre del Deportivo Independiente Medellín y el Club Atlético Nacional.

Hasta ahí y en otras épocas, el súper plan, plan familiar y de amigos, todos juntos a la cancha y en paz. Pero no, eso en este país no pasa, no en esta ciudad, y no señores, no es el fútbol, es la sociedad el problema. En las próximas líneas intentaré contextualizar lo que pasa, porque pasa y porque va a seguir pasando, al menos mientras tengamos los mismos dirigentes.

Empecemos con el transcurso normal de la tarde, el punto de encuentro, la estación de metro, todos los de la minoría vestidos de civil, y unos muy pocos probones, vestidos de rojo, pero igual se siente el miedo de ser agredido en la misma estación del metro; igual es a la llegada, si bien el estadio tiene su estación de metro cerca, nuevamente a los de la minoría nos toca bajarnos en otra estación, porque lo que pasa es simple, te bajás en la 70 y no salís vivo.

Después de llegar a la entrada estadio, todo muy "normal", solo que se siente esa calma tensa, esa que uno siente cuando sabe que algo feo va a pasar. ¡Y efectivamente...!

Primer anillo de seguridad, filas interminables, policías displicentes y sobre todo, una pésima requisa. Perdón, ¿Requisa?, porque yo pasé campante, ni me tocaron ni me hicieron abrir el bolso y ni me pidieron boleta. Nada de nada.

Antes de entrar, más problemas, y para contextualizar, la tribuna de oriental tiene una capacidad para casi 19,000 espectadores, pero por las obras que ahora se realizan, solo se habilitaron 11,000 para el clásico. Ok, son 11,000 personas y solo hay 3 puertas. Peor aún, una de esas puertas es preferencial, así que hay 2 puertas (4 filas) para 10,500 personas, además de eso, cánticos llenos de odio, lluvia, carabineros empujando a la gente. Terrible. Norte y Sur tienen capacidad de 10,000 espectadores y cuatro puertas. Igual es poco, pero no es un despropósito.

Adentro, todo muy normal, y como ha sido desde que la violencia ha tomado tanta fuerza en el estadio, en Oriental unos 10,500 hinchas de Nacional y unos 500 del Medellín, 500 y bajando. De fútbol se habla poco en este blog y hoy no será la excepción, pero si mencionaré lo que pasó, lo que la prensa no informó (como cosa rara).

Transcurrían 16 minutos de la segunda mitad cuando Dorlan Pabón marca para el Nacional el tercer gol, júbilo verdolaga en la tribuna del coloso de la 74. Con ese gol comenzó todo. Algunas “cosas”, (una persona que piense no haría nada de eso), se acercaron a la baranda que separa oriental de norte (tribuna donde se ubican las barras del Medellín) a cantarle el gol en la cara, y no solo cantarlo, a restregarlo, a insultarlo, ese gestico de tocarse con una mano las güevas y con la otra mano insultar.

En ese momento pasó lo que tenía que pasar, los provocadores lograron botar la última gota, la que rebosó el vaso y acto seguido, comenzó la lluvia de monedas de norte a oriental y oriental a norte. Luego el ambiente se puso tan tensó que algunos se pasaron de norte a oriental para darse a los golpes. ¿La Policía? bien gracias, los dejaba pasar, y no era la primera vez que sucedía. Lo mismo pasaba entre oriental y sur, más personas pasándose tranquilamente de tribuna.

"Hinchas" se pasan de sur a oriental. La Policía mira, la Policía alcagüetea. Foto facebook
Violencia dentro del estadio. La Policía mira como se reparten golpes los "hinchas". Tribuna oriental con norte. Foto David Arango

¿Qué pasó después? Batallas, cuchillos, puñaladas dentro de la tribuna, y claro, ya los provocadores no estaban. Ellos prendieron la mecha de la batalla y huyeron.
¿Qué me tocó ver? Me tocó ver un hincha de nacional en el piso y un idiota con un cuchillo vestido de rojo lo iba a asesinar. Afortunadamente lo detuvimos y salvamos esa vida. Con una mano parar el cuchillo asesino, arriesgando a que me atacaran y con la otra mano levantando al sureño y diciéndole que se volara, ¡qué se fuera que acá lo iban a matar!.
¿Qué hice después? Del miedo, con mis manos llena de sangre de otras personas, y buscando una salida a esto, encontramos a un Policía animándonos para que nos tiráramos; nos tiramos hacia Oriental baja, unos casi tres metros de caída, pero era lo más sensato, o si no era esperar un puñal. El ambiente era tenso.

Ya en oriental baja pasó lo peor. La Policía, la cual debería estar arriba deteniendo la pelea, abajo hizo lo más “razonable”, lo que hacen para decir que si velaron por la seguridad… Me atacó, golpes, patadas, bolillazos. Pasó de todo, me hicieron de todo. Puedo contabilizar más de 10 golpes, desde mis tobillos, pasando por tres golpes en la espinilla derecha, incluso en donde me operaron y llegando hasta mi frente, sin mencionar los tres en la espalda.

Luego de la cascada, la "divina" Policía de nuestro país, nos sacó del estadio como delincuentes. El pecado fue salvarle la vida a un hincha de Nacional, pero igual, eso en Colombia ya no me sorprende. En la imagen pueden encontrar la misión de la Policía. No la entiendo, o al menos no con la Policía de Antioquia, ni la de Bogotá, la cual también es igual de violenta, manipuladora e irresponsable.


El fin primordial de la Policía es el mantemimiento de las condiciones necesarias para el ejercicio de los derechos y libertades públicas para asegurar que los habiantes de Colombia conviva en paz.
Constitución Política de Colombia. Capítulo VII, artículo 218

¿Conclusiones? No sé. Hay que mucho que pensar y sobre todo, con cabeza fría. Lo único bueno es la satisfacción de salvarle la vida a una persona, de ver los ojos de esperanza mientras uno evita que le claven un puñal en el pecho, de resto, ¡Todo es terrible!

Soluciones: Claramente no se soluciona nada cerrando el estadio. Ya lo han cerrado y nunca ha funcionado, ni funcionará. El problema es cultural, y si hay que acabarlo, hay que hacerlo de raíz, no con pañitos de agua tibia que simplemente afectan a muchos. Afectan al equipo, ya que no tiene ingresos, afectan a los hinchas abonados que ya pagaron y no pueden entrar, y sobre todo y el que más duele, afectan a cientos de personas que viven del fútbol, a los vendedores del estadio, a los de las afueras del estadio. Ese es su trabajo y de esto viven, de vender comida.

¿Qué soluciones tengo? La primera, no soluciona mucho, pero algo hace. CERO HINCHAS VISITANTES EN TODOS LOS ESTADIOS DEL PAÍS. Nuestro problema es cultural, es de tolerancia, y no vamos nunca a aprender eso, el ser humano no es así. Esto no soluciona, pero evita tener núcleos de violencia. Terrible, pero ya se demostró que no se puede de otra manera.

La segunda, y es inmediata, y no sé porque aún no la han implementado. ¿Dónde carajos están los detectores de metal en el estadio? Tenemos un mundial en 3 meses, ya deberían estar funcionando.

La tercera, invertir en educación. Esto es un problema muy tenaz, las barras son nichos donde se trafica mucha droga, y donde hay droga, hay plata y existe todo que está pasando.

Por el momento no hay mucho más que decir, me despido molido, con moretones, pero feliz por salvar una vida.

La ñapa:
#1 Nuevas medidas de seguridad Felipe Palau para el ingreso al estadio: audio. Algunas interesantes, otras simplemente sin efecto, como por ejemplo prohibir la indumentaria, de hecho eso es anticonstitucional y va en contra del libre desarrollo de la personalidad.

#2 Una foto del momento donde apuñalaban al de nacional al frente mio.

Sunday, 21 February 2010

Carta Abierta a Administración Municipal

Inauguración Juegos Suramericanos Medellín 2010

Cordial Saludo,


El objetivo de la presente carta es expresar nuestra preocupación en torno al tema de la inauguración de los Juegos Suramericanos que se llevará en menos de un mes en el máximo escenario deportivo de los antioqueños, el Estadio Atanasio Girardot. Nuestra preocupación se basa en varios motivos, pasando por lo logístico, lo deportivo, lo social y la imagen de la ciudad; a continuación explicaremos cada uno de estos puntos.


Con respecto a lo logístico, nos parece pertinente hablar primero de la experiencia profesional de algunos de los firmantes, donde como ingenieros y especialmente en las áreas de mecánica y diseño, se ha tenido la oportunidad de estar en proyectos de montajes y modificaciones grandes en diferentes empresas. Entre estos proyectos se podría mencionar la demolición y montaje nuevo de una planta de empaque de productos de consumo masivo, la instalación de equipos críticos en la planta de producción específicamente a la salida de una torre de secado (torres que por lo general suelen ser mayores a 6 o 7 pisos), entre otros.


Ambos montajes especificados, y como se acostumbra a hacer en la industria, donde hay tanto dinero de por medio, se hacen bajo un tiempo demasiado crítico, ya que la demora genera pérdidas en SKU's, es decir, plata que la compañía deja de vender, y una oportunidad para que la competencia tome ese mercado (pérdida doble). Entonces esos montajes se hacen es pensando en la disponibilidad de la planta de producción, no en los requerimientos de ingeniería; es decir, producción dice que para X horas e ingeniería debe hacer los milagros suficientes para montar o modificar la planta en menos de esas X horas. Entre los ejemplos mencionados anteriormente, el tiempo disponible para la planta de empaque fue en un lapso de Viernes 2pm a Lunes 6am operando (es decir terminar Domingo 6pm para hacer pruebas), y el de la planta de producción fue un poco más generoso, de viernes 2pm a Martes 6am (en un puente).


Estas experiencias logísticas nos llevan a pensar dos cosas, la primera es que van a hacer el montaje más espectacular que hemos visto en nuestras vidas, y por eso tomará 456 horas (19 días) en realizarse, ó que hay una falta de planeación muy grande con respecto al montaje (se dice del montaje necesarios para la inaguración porque la logística de los juegos va por muy buen camino); y conociendo las limitaciones presupuestales de nuestra sociedad, nos inclinamos más por la segunda opción.


Que nos lleva a decir lo anterior?, algunos ejemplos de montajes, y por eso compartimos algunas imágenes del super bowl, donde excelentes escenarios son montados en tiempo o record, al rededor de 10 minutos (http://www.johnnyjet.com/image/PicForNewsletterSuperBowl200825.JPGhttp://www.elementlabs.com/images/ProjectsPage/ProjectsImages/RollingStones/RollingStones1.jpg http://farm4.static.flickr.com/3105/2615314097_7db0df9cef.jpg?v=0). Claro, en el super bowl hay un presupuesto ilimitado, pero también se tiene un ejemplo de un país que por condiciones es un poco más similar al nuestro, por lo cual también se tiene el ejemplo de como montan un escenario en el estadio de River Plate, en Buenos Aires, Argentina(http://www.youtube.com/watch?v=3EGV-DRxSyA).

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En el campo deportivo, las razones hablan por si solas. Ambos eventos, los Juegos Suramericanos y la Copa Santander Libertadores son eventos de alto prestigio y cualquier ciudad debería estar honorada de aceptarlos y hacer hasta lo imposible por que en la ciudad se celebren; y en el caso de la Copa Santander Libertadores, el caso es muy simple, es un evento del deporte rey en el continente al cual solo clasifican los campeones de cada país, es un premio al desempeño, un premio a la calidad, y como premio debería ser aceptado no rechazado. Y claro, este trae la cuñita, al rechazar al recibir al Corinthians se está rechazando a uno de los mejores delanteros de la historia, al goleador histórico de todos los mundiales FIFA, a Ronaldo, que no viene solo, sino que viene acompañado por figuras de clase mundial como Roberto Carlos (que ganó todo con el Real Madrid) y estrellas en potencia, como Matías deFederico, entre otros.


Verdaderamente, un premio a toda la afición antioqueña (porque sin importar de quien se sea hincha, a ese partido querrán ir todos), el cual se está despreciando, y donde las posibilidades que la administración pública esté contemplando para solucionar esta situación no han sido reveladas, por el contrario, solo se escuchan no rotundos por parte de la administración. Para terminar con esta parte, una ciudad importante debería estar en la capacidad de albergar ambos eventos, y creemos que Medellín es una ciudad importante y que es capaz de albergar estos dos importantes eventos que reflejará a Latinoamérica y al mundo su capacidad de organización y ejecución de eventos internacionales.


En lo social, no es la primera vez que gran parte de la ciudad se siente discriminada con respecto a las decisiones de la administración municipal en torno a lo futbolístico, y cada vez se hace más evidente la preferencia de la administración por una de las parcialidades, y precisamente, no la parcialidad del actual campeón de Colombia. Ejemplos hay muchos, pero por mencionar algunos recientes, la ley seca en los al rededores del estadio en la final, cuando el partido no representaba ningún riesgo con respecto a hinchadas; hay que recordar que esta medida trajo grandes pérdidas económicas para todos los comerciantes del sector además de los vendedores de comida en los alrededores del estadio; y para terminar de empeorar la situación, el muy sospechoso corte en el fluido eléctrico después del partido, y más sospechoso aún, si el fluido retornó segundos después de que el bus del equipo ganador del torneo deja la unidad deportiva.


Que genera entonces esta situación, una sensación muy grande de discriminación en la ciudad, unos porque se sienten discriminados por la administración municipal, y otros porque saben que tienen cierta inmunidad y saben que son los consentidos de la administración. Verdad o mentira, la administración lo sabrá mejor que uno, pero en la calle la sensación es esa, y es la sensación de cientos de miles de personas en la ciudad de Medellín.

Finalmente, la imagen de la ciudad es la que más sufre con esta situación. Algo tan lindo como el fútbol, algo que debería unirnos nos está separando, y nos está separando cada vez más y la administración es conciente y cómplice de esto, ya que como en una parcialidad es adorado en la otra su presencia es indiferente. Pero independientemente de esto, hay algo que nos preocupa más.


En las calles, y se comenta, y es algo que no se mueve entre los líderes visibles de las barras, sino entre las personas de la calle, entre los hinchas común y corriente, y con bajos niveles de educación, se comenta que si no hay estadio para la libertadores, el boycot de los juegos es la única opción, como quien dice ojo por ojo, diente por diente. Personalmente nosotros no apoyamos esta idea, pero la realidad es que se comenta, y del 1,000,000 - 1,200,000 de hinchas afectados que hay en la ciudad, muy pocos desarrollan un nivel de cultura para aceptar un desplante de la administración con altura y sin violencia; pero todos somos concientes que mucha gente al verse afectada por esa situación, tomará otras cartas en el asunto, y para una turba de 50mil, 80mil, 150mil hinchas, no hay policía metropolitana y ejercito que sirva.


De esto llegar a suceder, no solo se mancha el nombre de la ciudad, se mancha el nombre del país, del comité olímpico, de la federación de fútbol, y de muchos funcionarios de la alcaldía, de la gobernación y del país por no evitar este tipo de sucesos.


En espera de poder tener una ciudad de Medellín, que logre poder albergar los dos eventos internacionales en el Estadio Atanasio Girardot y que permita seguir el proceso de construir una ciudad y un país grande.


Link de carta original.